En tiempos de necesidad, ofrecer ayuda económica a quienes más queremos puede parecer un acto sencillo y desinteresado. Sin embargo, la reciente Sentencia del Tribunal Supremo de 27 de noviembre de 2025 ha cambiado las reglas del juego y exige una formalidad y trazabilidad que muchos desconocen.
Este artículo nace con el objetivo de inspirar confianza y proporcionar herramientas prácticas y seguras para que puedas recomendar o recibir un préstamo familiar sin riesgos fiscales ni afectaciones en las relaciones personales.
La confianza y la necesidad de formalizar
La base de todo préstamo entre particulares debe ser la confianza mutua. Compartir un vínculo familiar o de amistad no exime de la obligación de documentar cada detalle. Formalizar un préstamo adecuadamente no es un acto de desconfianza, sino de responsabilidad.
De hecho, una correcta documentación contribuye a preservar la armonía familiar y evita malentendidos en el futuro. Cuando ambas partes conocen sus derechos y obligaciones, se favorece el equilibrio emocional y económico.
Los tres pilares esenciales para Hacienda
La nueva doctrina fiscal establece tres requisitos ineludibles para que Hacienda reconozca un préstamo entre familiares o amigos:
El elemento clave es la trazabilidad. Aunque un contrato privado describa todas las condiciones, sin movimientos bancarios claros, Hacienda podrá considerar el importe como una ganancia no justificada.
Errores comunes que debes evitar
Muchas familias cometen fallos que ponen en riesgo su estabilidad financiera y fiscal. Para que no te suceda, atención a estas prácticas prohibidas:
- Entregar dinero en efectivo sin transferencias bancarias claras y nominativas.
- Firmar el contrato después de haber recibido el dinero.
- Usar un único contrato para justificar múltiples ingresos diferentes.
- No acreditar que el prestamista contaba con fondos suficientes.
- Omitir la declaración formal del préstamo ante la Agencia Tributaria.
Consecuencias fiscales por incumplimiento
Si Hacienda rechaza la justificación de tu préstamo, el importe dejará de ser un simple préstamo y se calificará como una ganancia patrimonial no justificada. Esto puede derivar en:
- Tributación en la base general del IRPF con tipos marginales elevados.
- Sanciones entre el 50% y el 150% de la cuota correspondiente.
- Intereses de demora que incrementan la deuda.
- Consideración de donaciones encubiertas si no se formaliza correctamente.
Estas cargas no solo suponen un impacto económico directo, sino que pueden afectar tu historial fiscal y la confianza entre los involucrados.
Cmo y cuándo recomendar un préstamo
No todos los casos son iguales. Existen situaciones en las que un préstamo familiar es la mejor alternativa y otras en las que se debe desaconsejar rotundamente:
Cuándo NO recomendar:
- Cuando falte alguno de los tres pilares obligatorios (origen, título, trazabilidad).
- Si existe riesgo elevado de impago sin garantías reales.
- Cuando el prestatario pueda acceder a crédito formal con mejores condiciones.
Cuándo SÍ recomendar:
- Si puedes formalizar el préstamo antes o en el momento de entregar el dinero.
- Cuando se utilicen transferencias bancarias claras y nominativas y el prestamista cuente con solvencia demostrable.
- Si ambas partes están dispuestas a respetar un contrato bien redactado y notificado.
Recomendaciones finales y mejores prácticas
Para garantizar que tu préstamo familiar sea reconocido por Hacienda y, al mismo tiempo, cuide las relaciones personales, sigue estos consejos:
1. Redacta un contrato detallado con ayuda profesional, incluyendo intereses, plazos y cláusulas de impago.
2. Realiza todas las operaciones mediante transferencias bancarias identificables.
3. Declara el préstamo en el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales dentro del plazo establecido.
4. Conserva todos los justificantes y comunicaciones con la Agencia Tributaria.
5. Busca asesoramiento fiscal profesional y puntual antes de formalizar cualquier acuerdo.
La confianza seguirá siendo la base de cualquier ayuda entre familiares o amigos. Sin embargo, ajustarte a la nueva normativa es esencial para evitar sorpresas desagradables con Hacienda y preservar la paz familiar.
Aplicando estas recomendaciones, podrás transformar un gesto de solidaridad en un trámite seguro y transparente, donde todos ganen: quien presta, quien recibe y la familia en su conjunto.